Puedes leer un resumen mas corto de la vida de San Ambrosio aqui:

San Ambrosio, (Aurelius Ambrosius) también conocido como San Ambrosio de Milán, nació en el año 339 en la ciudad de Treves, (Augusta Treverorum) en lo que hoy es la Alemania moderna. Tuvo la gracia de nacer en una familia cristiana.

Dios mostró desde muy temprano una predilección por San Ambrosio. Una vez, cuando era un bebé, un grupo de abejas se posó en su rostro, dejando una gota de miel. Al ver esto su padre interpretó el evento correctamente como una señal de Dios señalando que en el futuro Ambrosio seriá elocuente en defender con su “lengua melosa” la única fe verdadera.

Su madre era piadosa y caritativa, y en tiempos de San Ambrosio su familia ya había sido bendecida con una santa que murió como mártir, la Virgen Soteris, mujer de gran belleza y excelente fe.

San Ambrosio era el menor de tres hermanos. Eventualmente, San Ambrosio tendriá el consuelo de que sus dos hermanos también se conviertan en santos. San Sátiro de Milán, el confesor de San Ambrosio. Y Santa Marcelina, que se convirtió en una Virgen consagrada entregada a la oración
y al ascetismo.

Estudió en Roma, pero inicialmente solo para seguir una carrera secular como consejero judicial.

En el año 374, Ambrosio fue elegido inesperadamente para ser el obispo de Milán, a pesar de que todavía era laico y aún no había sido ordenado obispo. Aceptó el nombramiento y pasó las siguientes décadas sirviendo como obispo de Milán, dedicándose al servicio de Dios y de la Iglesia. Adoptó un estilo de vida ascético, regaló su dinero a los pobres, reservando solo una parte para su amada hermana Marcelina.

San Ambrosio se dedicó a refutar la herejía del arrianismo, y trabajó sin descanso para extirpar tal error tanto por escrito como ayudando a instaurar un sínodo que se celebró en Aquilea en el año 381. En dicho sínodo fue elegido presidente y dos obispos arrianos fueron justamente depuestos.

San Ambrosio falleció el 4 de abril de 397 y su cuerpo aún se puede ver en la iglesia de San Ambrosio en Milán, donde ha sido venerado continuamente.

Es también el patrón de Milán, de los apicultores, de los veleros, de los mendigos y de los estudiantes, y su intercesión es poderosa para ganar las gracias de Dios para todos los que sinceramente le piden ayuda.

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